Mitos y Leyendas guatemaltecas

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jueves, 5 de enero de 2012

El carro de la muerte

Cuenta la leyenda que el carro de la muerte no era popular únicamente en Guatemala, sino en muchos países más. Esta se trataba de un carro que aparecía durante las noches y anunciaba la muerte de alguna persona. También cuentan que se parqueaba frente a las casas y se llevaba al fallecido.

A continuación un relato de un encuentro con el carro de la muerte en Guatemala:


Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en aquella época, pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles.

El sonido del carruaje se escuchaba cada vez más cerca, pero a la vez daba la impresión de que nunca llegaba y la espera se hacía interminable.

Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior y en ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa.

Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo.

Al escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. “Dicen que por las noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era conocido como El Carruaje de la Muerte”. Al finalizar el relato añadió: “Posiblemente todo esto es un invento de la gente, no hay que hacer caso”.

Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche, al carruaje y así confirmar si los rumores eran ciertos.

Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. Y en efecto, se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro.

Igual que la primera vez, el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observo fijamente y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío y desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.

jueves, 22 de diciembre de 2011

La Cripta del Monje

Fray Francisco Ximénez, uno de los cronistas más importantes de la Orden Dominicana, fue sepultado en una de las criptas ubicadas dentro del convento de Santo Domingo, esto según el libro de defunciones de la Orden.

Su cripta fue localizada en 1995 y al ubicar dichas criptas se pudo confirmar que se trataba de un pequeño recinto con estilo funerario, con dos entradas y en donde localizaron alrededor de 36 personas, entre ellas niños, adultos y ancianos.

Cuenta la historia que fue un gran conocedor de los diferentes idiomas indígenas. Fue párroco de la iglesia de Chichicastenango y además allí fue en donde encontró el original del libro sagrado de los mayas "El Popol Vuh". Al Fray Ximénez se le atribuye la primera traducción de este libro tan importante para la cultura guatemalteca.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La leyenda del origen del Lago de Atitlán

Cuentan que esto sucedió hace mucho tiempo, cuando los Cakchiqueles dieron muerte a saetazos a Tolgom. Este suceso permitió que la punta del cerro del lanzamiento de Tolgom se volviera muy famosa.

Los Cakchiqueles arrojaron a la laguna los pedazos de Tolgom y se marcharon más allá de Qakbatzulú. Luego de esto, se sumergieron dentro de la laguna.Cada uno pasó ordenadamente y sentían mucho miedo pues la superficie del agua se agitaba fuertemente.

De allá se dirigieron a Panpatí y Payán Chocol, practicando sus dones de hechicería. Estando en Chitululse toparon con nueve zapotes.

Posteriormente los guerreros, entre ellos Gagavitz y su hermana llamada Chetehauh. Decidieron parar y construir sus casas en la punta llamada actualmente QabouilAbah. Sin razón alguna, un día Gagavitz decidió arrojarse al agua convirtiéndose en la serpiente emplumada.

Al instante se obscureció el agua, se levantó un viento y se formó un remolino que acabó de agitar la superficie del lago.

En la orilla del agua estaban las siete tribus, quienes al ver lo ocurrido dijeron a los descendientes de los Atziquinahay:”Acaba de agitarse la superficie de nuestra laguna, nuestro mar ¡oh hermano nuestro! Que sea para ti la mitad del lago y para ti una parte de sus frutos, los patos, cangrejos, pescados. ”

Consultaron entre ellos y brindaron la siguiente respuesta:”Está bien, hermano. La mitad de la laguna es tuya, tuya será la mitad de los frutos, los patos, cangrejos y pescados, la mitad de las espadañas y las cañas verdes. Y así también juntará la gente todo lo que mate entre las espadañas.”

De esta manera fue hecha la división del origen del Lago de Atitlán.


jueves, 20 de octubre de 2011

La Segua


Esta leyenda cuenta que “La Segua” era una joven hermosa, que perseguía a los hombres mujeriegos con el fin de castigarlos.

Cuentan que de repente aparecía en el camino pidiendo que el jinete la llevara en su caballo al pueblo más cercano y por su extrema belleza ningún hombre podía resistir.
En el transcurso del camino, si “La Segua” iba adelante volteaba la cabeza y si iba en parte de atrás hacía que el jinete volteara y automáticamente dejaba de ser hermosa para convertirse en un ser extremadamente espeluznante.

Su cara se veía como una calavera de un caballo, sus ojos echaban fuego y sus dientes se tornaban grandes. Se sujetaba fuertemente al jinete y el caballo al darse cuenta de lo que sucedía empezaba a correr a toda velocidad sin que nadie lo pudiera detener.


miércoles, 2 de marzo de 2011

El Sombrerón y Las mulas del zapote

Cuentan que cuando la Finca El Zapote de la ciudad de Guatemala iniciaba en la elaboración de cerveza, los barriles eran transportados en carretas jaladas por mulas, al terminar el día las mulas descansaban en establos dentro de la finca, Sebastián Castillo era el nombre del encargado de cuidarlas, él dormía cerca del establo y estaba pendiente de lo que ocurría con las bestias.

Una noche cuando terminaban de trabajar y ya estando las mulas en el establo, Sebastián decidió descansar, a las pocas horas de haber conciliado el sueño un alboroto dentro del establo lo despertó, tomó su lámpara de aceite y su escopeta y caminó hasta el establo, al entrar encontró a las mulas embravecidas y muy agitadas con espuma saliendo de sus hocicos, Sebastián sorprendido y al mismo tiempo asustado comenzó a buscar entre las bestias el motivo de tal alboroto, pero no encontró nada y decidió ir a descansar nuevamente, pero el relajo continuó toda la madrugada.



Al siguiente día, Sebastián se levantó con esa espinita dentro de él, queriendo saber que era lo que había pasado la noche anterior con las bestias, pero decidió no prestarle mucha importancia y se dirigió al establo a sacar a las mulas para un nuevo día de labores, al abrir las puertas del establo encontró a las mulas con las crines trenzadas, pequeñas y muy bien elaboradas.

Desde ese día las mulas empezaron a rendir menos en su trabajo, caminaban muy despacio y algunas se pusieron muy enfermas, por esta razón los muleros empezaron a azotarlas para así obligarlas a trabajar y a que caminaran más rápido, lo que no sabían era que las mulas estaban cansadas porque alguien las estaba desvelando todas las noches.

Sebastián quiso ponerle fin a esas molestias en la madrugada y en el trabajo, así que le contó lo que estaba pasando a Enrique y a César dos de los muleros y les propuso que se quedaran a velar con él esa noche para probar si podían ver qué era lo que estaba pasando. Los dos muleros aceptaron y se entretuvieron jugando naipe afuera del establo, cuando de repente justo a la media noche los perros empezaron a ladrar, las gallinas a cacarear, se escuchó el sonido del viento silbando y moviendo las hojas de los árboles acompañado de un frío escalofriante y el escándalo inició de nuevo dentro del establo, los tres decidieron entrar con precaución y un tanto de miedo por no saber lo que iban a encontrar allí dentro, al abrir las puertas del establo se dieron un gran susto al ver a un pequeño hombrecito subido en el lomo de una de las mulas, era bigotudo, moreno y vestía de negro con un gran sombrero, este hombrecito al verlos le jaló las riendas a una de las mulas e hizo que se parara en dos patas, los muleros y Sebastián intentaron atrapar al pequeño hombrecito pero este al ver cuáles eran sus intenciones se hizo invisible y escapó.

Después de esto los muleros y Sebastián estuvieron haciendo planes sobre cómo engañar a su dolor de cabeza, pasaron toda la tarde pensando hasta que al fin dieron con una posible solución, fueron a encerrar a las mulas a otro establo y en su lugar pusieron caballos hechos de madera que les había alquilado un artesano del centro de la ciudad. Estaban jugando naipe en el mismo lugar cuando empezaron a escuchar ruido dentro del establo, entraron a ver y encontraron nuevamente al hombrecito subido esta vez sobre uno de los caballos de madera que habían puesto, intentando trenzarle las crines y al ver que lo habían descubierto nuevamente jaló de las riendas del caballo, cayendo al suelo con todo y la figura del caballo, Sebastián y los otros empezaron a carcajearse al verlo en el suelo, el hombrecito al ver que estaba rodeado de figuras de madera, se echó a correr y jamás volvió a acercarse a esa finca.