Mitos y Leyendas guatemaltecas

jueves, 6 de octubre de 2011

La Paloma Torcaz



Había una vez un guerrero, que amaba la caza e iba por los bosques de nuestra hermosa Guatemala, persiguiendo animales. En una de sus cacerías llegó a un lago y observó que allí se encontraba una hermosa mujer que bogaba en una canoa. El guerrero quedó muy enamorado de la mujer por lo que todos los días volvía al lugar con el afán de verla, pero fue inútil, pues sólo pudo observar el brillo de las aguas del lago.

Pidió el consejo de una hechicera, quien le dijo que no volvería a verla nunca más, a menos que aceptara convertirse en palomo, y que si aceptaba, nunca jamás recuperaría su forma humana. Pero el guerrero en lo único que pensaba era en volver a ver a la hermosa mujer, así que accedió.

La hechicera le clavó en el cuello una espina y se convirtió en palomo. Éste levantó el vuelo y fue al lago, reposó en una rama. Tiempo después pudo ver de nuevo a la mujer y sin poderse contener se echó a sus pies y le hizo mil arrumacos.

La mujer lo tomó entre sus manos, lo contempló, acarició y luego le quitó la espina que tenía en el cuello, pero inmediatamente el palomo inclinó la cabeza y murió.

Al ver esto, la mujer, desesperada, se clavo en el cuello la misma espina, convirtiéndose en paloma y desde aquel día llora la muerte de su palomo.

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